
La experiencia resultó altamente enriquecedora, no sólo por el aliciente que
supone ver representadas dos grandes obras que antes habíamos leído y trabajado
en clase, sino también por la peculiaridad de que el grupo que las representa
está formado por alumnos de un instituto de edades parecidas a las nuestras. De
hecho, al finalizar las dos obras, los actores junto con los directores
realizaron un pequeño coloquio con el público, que resultó muy interesante pues
nos pudimos enterar de la cantidad de horas que dedican a esta actividad, que
es lo que les proporciona tan buenos resultados y lo bien que se lo pasan, pues
ya forman una gran familia.
Aunque las dos obras eran muy distintas, cada una
nos ofreció algo de lo que disfrutar, en la tragedia griega Antígona pudimos conmovernos con la
valentía de esta heroína mundialmente conocida, que se ve sacrificada por
defender sus ideas. En la comedia romana Epídico,
la diversión estuvo garantizada con la composición de los personajes en
arquetipos de comedia de situación y con las peripecias vividas por este
esclavo granuja que consigue sacar a su dueño de todos sus apuros amorosos.
En
resumen fue una jornada única, muy divertida y muy provechosa, pues aprendimos
a valorar más el legado grecorromano que hemos heredado. Esperemos que pueda
seguir celebrándose muchos años más.
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