
El museo de la Villa Romana de Veranes se abrió al público en marzo de 2007 y forma parte de los Museos Arqueológicos de Gijón.

Una Villa Romana es una típica explotación agropecuaria de la época con dos partes diferenciadas: la zona residencial o pars urbana y la pars rustica. En la primera vive el señor de la villa (pater familiaso dominus) y en la segunda están los espacios dedicados a la explotación del fundus, que es el territorio perteneciente al propietario de la villa.
Los restos arqueológicos que actualmente se pueden visitar en Veranes, pertenecen a la pars urbana de un gran establecimiento construido durante el Bajo Imperio (s. IV d. C.) sobre las primitivas ruinas de un asentamiento rústico de gran importancia.

Esta gran casa señorial, perteneciente a un notable propietario, que seguramente se llamaba Veranius, presenta tres fases de reforma y ampliación arquitectónica que se desarrollan a lo largo del siglo IV d. C. Por lo que se ha podido investigar, la casa estuvo habitada y en uso hasta el siglo V d. C.
En el yacimiento destacan la piscina, los mosaicos, paramentos de cuatro metros de altura, estancias calefactadas y una extensa necrópolis de origen medieval, perteneciente a las ruinas de una iglesia visigoda.
Lo que más llama la atención del visitante es la estancia de representación (oecus). Esta es la pieza dominante del conjunto, alfombrada por un soberbio mosaico policromo de unos 50 metros cuadrados del que se conserva un cuarenta por ciento. En este magnífico suelo se descubren, entre otros elementos decorativos tardorromanos, las teselas con el nudo de Salomón: dos anillos entrecruzados cuatro veces, imagen de la fortaleza y la protección.
El paseo por las ruinas nos permitió conocer cómo era la vida cotidiana por aquel entonces, qué comían sus inquilinos, cómo conseguían los alimentos, qué tipo de ganado tenían, a qué dedicaban el tiempo libre, cómo ejercían su poder… Sin duda una visita que nos fue muy provechosa.
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